Los abanicos de Chinchero

Próxima fecha:

Sábado 18/10, 21hs CASA GÓMEZ (Yeruá 4962, Paternal)

La bailaora y coreógrafa Mariana Astutti transforma su historia y su imaginario en movimiento. En escena, el cuerpo se vuelve territorio para explorar raíces, memorias y paisajes, desplegando un flamenco que dialoga con gestos contemporáneos y una impronta profundamente latinoamericana.

En esta obra, la bailaora y coreógrafa revisita 25 años de trayectoria para transformar en movimiento su historia y su imaginario. El cuerpo se vuelve territorio: un espacio donde se entrelazan raíces, memorias y paisajes, desplegando un flamenco que dialoga con gestos contemporáneos y una impronta profundamente latinoamericana.

La propuesta surge de la acumulación: de objetos (sus cajones y su colección de abanicos), de canciones que llevan el nombre de sus jóvenes alumnas latinoamericanas, y de coreografías atesoradas a lo largo del tiempo. A partir de estos materiales, la obra reflexiona sobre cómo se replican y transforman en los cuerpos de las mujeres, explorando la tensión entre la imitación fiel y la creación propia.

La música, creada por Mariana Astutti junto a Macabre (músico, compositor y productor; ex Catupecu Machu), fusiona la tradición flamenca con la electrónica y los ritmos de la región. En este cruce, la música impulsa la danza y la danza encarna la música, abriendo un viaje físico y emocional que convierte cada paso en memoria viva.

LA OBRA

Obra autobiográfica en la que una bailaora porteña revisita sus 25 años de trayectoria para preguntarse qué significa habitar una tradición nacida en otro territorio. A partir de la acumulación de objetos y coreografías que ha ido atesorando, reflexiona sobre cómo se replican, se cruzan y se transforman en los cuerpos de las mujeres, y sobre la tensión entre la imitación fiel y la creación propia.

La artista cuestiona la obediencia al purismo y busca construir su propio cuerpo coreográfico, en diálogo con la danza contemporánea y el teatro performático. El espectáculo despliega un flamenco vivo, híbrido y territorial, que reconoce su historia pero reclama una voz propia, hecha de velocidad, mestizaje y cotidianeidad.

LENGUAJES

En Los abanicos de Chinchero, los lenguajes escénicos —vestuario, música, maquillaje, iluminación— dialogan con la mirada y la mano de diversos artistas. El vestuario, diseñado por Gabriela Gerderlics, y los objetos escénicos creados especialmente para la obra se vuelven extensiones del cuerpo y de la memoria.

La colección de abanicos de Mariana es un territorio propio: cada uno guarda un color, una forma, un tamaño, y la historia secreta de cómo llegó hasta ella. Entre todos, un abanico de escala humana la envuelve por completo, como si pudiera abrazar el aire. En escena, la acumulación de objetos flamencos —sus cajones, sus relicarios de ritmo— se dispone como un altar íntimo, un paisaje donde la memoria se enciende y el tiempo se vuelve danza.

RECORRIDO

En diciembre de 2020 Astutti y Macabre presentaron una primera versión de Los abanicos de Chinchero por streaming. En 2022 hicieron una función virtual desde El Cultural San Martín y grabaron el soundtrack con la participación de reconocidos músicos.

Durante dosaños, Mariana y Macabre (músico, compositor y productor; ex Catupecu Machu) trabajaron en el desarrollo estético del espectáculo y en la producción de un álbum del mismo nombre, actualmente disponible en plataformas digitales.

Desde su estreno, la obra se presentó con éxito en la Embajada de España, el Centro Cultural San Martín —en el marco del programa Impulso Cultural—, Tecnópolis (Situar Danza), La Noche de las Cúpulas, la Casa de la Cultura de Río Negro, entre otros espacios.